RESPONSABILIDAD DE TODOS LA VIOLENCIA EJERCIDA POR HOMBRES SOBRE LAS MUJERES

 

UAM 11 de noviembre de 2015
*Los niños suelen ser inducidos a demostrar su masculinidad apropiándose de la conciencia y el cuerpo de las mujeres que les rodean
*El homicidio de hombres disminuye, pero no así el de mujeres, revela el estudio Feminicidio en México. Aproximaciones, Tendencias y Cambios 1985-2009
Todas las personas son responsables, en diverso grado, de la violencia que los hombres ejercen sobre las mujeres, ya que a través de la familia, la escuela, la iglesia, el trabajo y los medios de comunicación, entre otras instancias, se forma el sujeto masculino que desprecia lo femenino, sostuvo la doctora Iris Rocío Santillán Ramírez.
Durante la Conferencia Implementación de la alerta de violencia de género, la profesora-investigadora del Departamento de Derecho de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) explicó que “desde niños se les induce a demostrar su masculinidad apropiándose, simbólica y materialmente, de las conciencias y cuerpos de las mujeres que les rodean”.

La persistencia en denunciar las enormes brechas de desigualdad entre ambos sexos no responde a un discurso de victimización, sino que es resultado “de una cultura patriarcal que obliga al sujeto masculino a reafirmar su masculinidad por medio de gritos, insultos, imposiciones y golpes hacia otros y otras”.
Al calificar el feminicidio de homicidio violento contra las mujeres cometido por misoginia, discriminación y odio hacia ellas –incluso por familiares y desconocidos que realizan actos de extrema brutalidad física contra las víctimas– resaltó que ese delito se da en un contexto permisible del Estado, que por acción u omisión no cumple con su responsabilidad de garantizar la vida, la integridad y la seguridad de las mujeres.
“El origen de esta enorme resistencia es la falta de sensibilidad, empatía y compromiso por parte de los servidoras públicos para hacer bien las cosas”, agregó.
La doctora en Criminología y Política Criminal refirió que el estudio Feminicidio en México. Aproximaciones, Tendencias y Cambios 1985-2009, editado en año 2011 con el financiamiento de ONU Mujeres, el Instituto Nacional de las Mujeres y la LXI Legislatura de la Cámara de Diputados, reveló que el homicidio de hombres disminuye, pero no así el de mujeres.
El periodo 1985-2001 registró una caída en el índice de homicidios de hombres de 36 por ciento, mientras que el de mujeres se mantuvo constante entre 1988 y 1993, aumentó entre 1994 y 1998 y descendió después de 2000; pero a partir de 2007 presentó un crecimiento superior a lo observado en los asesinatos de los hombres.
La tasa de homicidios masculinos alcanza sus valores más altos entre la población de 18 y hasta 30 años de edad, desciende de manera notable en los mayores de 40 años, mientras que en el caso de las mujeres presenta varios registros, el más notorio es la muerte violenta.
Los asesinatos de menores de hasta cinco años de edad concentra 10 por ciento; entre los 15 y los 29 años, 18 por ciento; en personas de entre 30 y 40 años los homicidios femeninos alcanzan entre 15 y 18 por ciento, y después de los 60 años se registran más muertes femeninas con presunción de homicidio que masculinas.
Los datos revelan que “durante el trayecto de la vida, las mujeres están en riesgo constante”; de hecho, “la brutalidad es el signo para privarlas de la vida”.
El estudio mostró que dos tercios de los homicidios masculinos se comenten con armas de fuego; en el caso de las mujeres es más frecuente el uso de medios más cruentos: ahorcamiento, estrangulamiento, sofocación, ahogamiento e inmersión, entre otros.
Las estadísticas señalan que “se usan objetos cortantes tres veces más que en los asesinatos de hombres y la proporción en que las mujeres son envenenadas o quemadas con sustancias diversas o con fuego triplica la de los varones; una de cada cinco mujeres asesinadas es directamente a manos de su agresor”.
Al acto de muerte se suman violaciones sexuales, agresiones y mutilaciones, “lo que indica la intención, ya no sólo simbólica, sino física, de agredir y cercenar de diversas maneras el cuerpo de la mujer, antes o después de privarla de la vida”.
La doctora Olivia Tena Guerrero, profesora investigadora de la UNAM, sostuvo que “la violencia de género es sobre el cuerpo y la vida de las mujeres, por acción y por omisión consciente y dirigida, pero también por indiferencia institucional que profundiza el sexismo cultural”.
Los cambios no se presentarán sólo incrementando el número de policías en las calles o militarizando más al país, sino evaluando las causas de la violencias para abordarlas por diversas vías, una de ellas la legal.

“La implementación de alerta ofrece armas a la sociedad para presionar”, en ese ámbito la especialista propone aplicar de manera eficiente el mecanismo de declaratoria de alerta de violencia de género; reconocer que hay una situación de emergencia y procurar la formación integral de los elementos policíacos.

Además se requiere garantizar la seguridad; promover la investigación y el desarrollo de modelos de ciudades seguras; seguir lineamientos generales cuya aplicación debe ser específica al contexto económico, social, cultural, arquitectónico-urbano donde se focaliza el problema.

Publicadas por Revista Digital Independiente Voz Universitaria a la/s 4:56 p. m.

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