SOBRE LA REPUBLICA DE HONDURAS, CESAR LEAL ANGULO

César Leal Angulo, en el debate sobre las circunstancias políticas en Honduras Antes que se diera la ruptura del orden institucional en Honduras, México había emprendido, esto lo sé desde la Comisión que presido, México había emprendido acciones para promover una solución pacífica y negociada a las diferencias que amenazaban con provocar una crisis política en Honduras. Ante los hechos que violentaron el orden constitucional interno en ese país centroamericano, el gobierno mexicano expresó su condena pronta, inmediata, decidida, al golpe de Estado en una de sus modalidades modernas y señaló el grave daño que se incubaba contra la pureza y la institucionalidad democrática. De manera activa y responsable y fiel a la forma que México ha decidido desde hace muchos años su política exterior, nuestro país se ha pronunciado de nuevo por la paz y la estabilidad en el hermano país de Honduras. En tres direcciones, señores senadores, en tres direcciones sugiero una postura para el Senado de la República. Uno, otorgar y hacer eficaz el peso de las organizaciones internacionales para la cuestión del orden en el país hermano. Como Senado de la República, y en el carácter que nos reviste en materia de política exterior, sumar nuestras voces para defender los valores democráticos y apoyar el restablecimiento del orden constitucional en un país cercano a nosotros, siendo respetuosos con la soberanía del pueblo hondureño. Y en la tercera y que considero en este momento la crucial, me van a permitir los amigos senadores hacer un brevísimo resumen del significado de la tercera dirección que sugiero en la historia de la dignidad humana. En la Grecia clásica, había cuatro ciudades, entre ellas Delfos, en las que se podía refugiar un ciudadano que se consideraba agredido u ofendido por el poder público. Antígona, la célebre obra de Sófocles, pinta la historia del hermano de Antígona, al que Creonte, el rey, no le quiere conceder una sepultura digna de un ciudadano griego y Antígona se rebela contra el rey. Roma concedía el derecho de apelación y de asilo en los consulados de todo el imperio y el ejemplo clásico es San Pablo. San Pablo apela al César y se refugia en un consulado. Lo consignan los hechos de los apóstoles. En la Edad Media las catedrales concedían el derecho de asilo. Después, se extendió a las sedes episcopales y en el siglo XVII este privilegio se concedió a todas las parroquias del mundo. El derecho moderno convirtió este habeas corpus, que así se llamaba en el antiguo Imperio, este habeas corpus lo convirtió en el derecho de amparo. México, como miembro y secretario pro tempore del Grupo de Río, ha reiterado y reitera y hace un enérgico llamado a que se practique y garantice la inviolabilidad de la sede diplomática de Brasil en Tegucigalpa. Y ha exigido y exige, de igual modo, que las autoridades de facto cesen cualquier acto de represión contra cualquier ciudadano hondureño y a la violación de los derechos humanos de cualquier ciudadano de Honduras. Porque, señores senadores, si una llamita modesta e insignificante se puede parar ahora, no la paramos, pronto se puede convertir en un incendio de catastróficas consecuencias. -oooo-

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