LOS POBRES DE LA DEMOCRACIA MEXICANA

DEM

Por Víctor Manuel Estupiñán Munguía*

“No hay peor contaminación que la pobreza”

Indira Gandhi

Recuerdo que cuando se llegaban las vacaciones de primaria, un juego de los preferidos era el de “serpientes y escaleras”.  Mucho después supe que se trataba de un juego inventado por la cultura de la India; donde las “serpientes” como las “escaleras” se conectan cada una con dos casilleros numerados.

Las cosas mundanas se representan en fotos, ya sean consideradas como “malas” y, también las “buenas”, razón de ser de cada clasificación.

Ahora bien, la metáfora que encierra el juego es el avance desde el “inicio” hasta la “meta”, auxiliándose con las escaleras y, evitando las serpientes, mediante un dado y, sus respectivos “puntos”.

Las escaleras significan el premio, el estímulo a las buenas acciones, la evolución, el ascenso, el premio. En cambio, las serpientes, la involución, “las caídas”, el castigo.

Una recoge las virtudes y, la otra, los vicios. En concreto, reflejan lo complejo como lo sencillo de la vida mediante la naturaleza de las acciones personales. Toda una lección de vida en un pequeño tablero. Como quien dice, una lección de moral en un divertimiento lúdico. Lo educativo y filosófico salta a la vista.

Ahora bien, si trasladamos el esquema de dicho juego a la vida real del mexicano, comprobaremos que son patrimonio  natural las “serpientes”, puesto que la mayoría por más que nos esforzamos no podemos salir de los “castigos” de la pobreza.

Donde decaemos cada vez más y más y, también en mayor cantidad de mexicanos.

Así tenemos que con lo primero que relacionamos la pobreza es con la falta de dinero y recursos materiales para satisfacer aquellas necesidades más inmediatas y esenciales. Por lo que la falta a la alimentación, agua potable, educación, vivienda digna, servicios médicos y, trabajo, son suficientes para catalogar de pobreza a un grupo.

En nuestra realidad mexicana, todo parece indicar que las “escaleras” son privilegios monopolizados de unas cuantas familias, pese a que sus riquezas y seguridades materiales tengan generalmente un origen espurio. Pareciera que poseen previamente todas las “escaleras” del juego.

Ante dicha comparación, muy lejos de los discursos de “justicia social”, “igualdad” y “derechos humanos”, “libertad”, etc., que tanto repiten autoridades, clase política y funcionarios en el poder, la realidad es que la economía mexicana sigue patentizando más pobres para la vida de miseración democrática.

Así lo hemos sabido últimamente con la suma de medio millón de pobres, a la de por sí cantidad de mexicanos en dichas condiciones.

Por otro lado, tomando en cuenta los distintos juegos de variables y criterios para reconsiderar la pobreza (los cuales me parecen un laberinto ingenioso de algunos economistas y criterios “inegistas” (Inegi), para distraer la esencia de un problema estructural y grave como es en sí, aplicándolos en jerarquizaciones  lúdicas de pobreza.

Es decir, en tratar de diluirla en las distractoras y esquemáticas curvas peligrosas de la Campana formada entre  “X” “Y”.

Pero más allá de la “cultura de la “termo-pobreza”, existe una realidad concreta donde la pobreza es ya toda una enfermedad holística; integradora de la propia realidad, en este caso “a la mexicana”.

Mientras que los ricos siguen amasando inimaginables fortunas en un sistema económico que les proporciona a caudales las “escaleras” neoliberales; el grueso de la población sigue hundiéndose en el hambre, insalubridad, desempleo, inseguridad, obesidad, sobrepeso, violencia social y desesperación entre más. Como diría Ovideo: “La abundancia me hizo pobre”.

Eso es lo más triste del caso, la injusticia social de unos cuantos para apoderarse de todos los recursos naturales de la nación, dejando en las miserias más atroces e inimaginables a la mayoría de mexicanos.

De tal forma que cada vez son más los que se suman perseguidos y flagelados por una economía diseñada y, construida desde los cimientos para su sistemático empobrecimiento.

Contándose con un eficaz método para concentrar la riqueza social en unas cuantas manos; en cambio, el discurso de la democracia va perdiendo fuerza y credibilidad, aún en aquellas mentalidades conservadoras y, trabajadas de tiempos atrás por el canto hegemónico de sirenas que entonan himnos a “la democracia perfectible”. Viendo cómo va involucionando cada vez mayormente, más allá de los discursos politiqueros.

Así vemos cómo la democracia mexicana se ha venido “especializando” en la consolidación nacional de pobres y más pobres. Convirtiéndose  en una eficaz maquiladora cuyos productos de pobrezas humanas a nivel nacional, se encuentran invadiendo la realidad de explotados y enfermos.

Donde los accesos al sistema de salud efectivo siguen siendo sólo en letras muertas, igualmente se encuentran la educación, el sistema de justicia, seguridad, el derecho a la vivienda digna, al trabajo, etc.,

Como vemos, la pobreza es integral, al igual que la moderna democracia macilenta y cancerosa para el sustento de las mayorías. Aunque muy rentable  para unas cuantas familias y, políticos en turno.

Tenemos toda una nación de pobres y mal alimentados a base de comidas chatarras y gaseosas. Incluso, la violencia social que padecemos en México, es precisamente aquí donde tienen su origen ontológico. Porque la pobreza es una terrible  enfermedad que nos arrastra a todos de una y mil formas, hacia el abismo negro de la destrucción.

Ahora bien, la materialización de los problemas sociales como son la violencia intrafamiliar, violencia social-callejera,  bullyng, drogadicción social, disertación escolar, alcoholismo, enfermedades como sobrepeso, diabetes, colesterol, triglicéridos, hipertensión, y un largo etc., nos conceden la razón argumentativa.

De plano, una democracia como la nuestra, no pude ser en términos de pobreza y miseria como proyecto y sentido de vida de un pueblo o nación.

Pero no sólo el aspecto humano está sufriendo la pobreza como consecuencia de toda una metodología neoliberal, sino que también abarca la violencia de una pobreza racional y deshumanizada, misma que nos está llevando al precipicio de la convulsión mundial.

Tan sólo basta leer y mirar lo que está sucediendo con el calentamiento mundial, los animales amenazados y, los que se siguen extinguiendo, la formación de  magno-tornados, los chubascos e inundaciones en Europa, china y, muchas partes más, para imaginarnos de que tamaño es la esquizofrenia del capital y su calentura del acumulamiento sin fin.

Aún con todas estas “señales” dignas del “Apocalipsis moderno”, la pobreza racional de la “criatura” privilegiada del neoliberalismo, no cede.

Por un lado se siguen desbastando los recursos naturales del país, como es el caso de los miles de kilómetros cuadrados de bosques,  ya sea en Chihuahua, Chiapas, Michoacán, Sonora, entre otros, amén del mundo entero.

Así como también podemos observar cómo siguen avanzando los procesos de contaminación por parte de la minería de empresas extranjeras en cuencas, ríos, lagunas y mares.

Debemos recordar que recientemente se ha denunciado la presencia de altos niveles de contaminación en varias especies de peces, a lo largo y ancho de México.

De tal forma que el capital extranjero no sólo explota mano de obra de los connacionales,  contribuyendo a la miseración democrática mexicana,  sino que también certifica y asegura la contaminación por todo el territorio nacional ante la complacencia de políticos y funcionarios corruptos.

Mismos que dejan saquear nuestros recursos naturales a cambio de contaminación y, seguramente una maleta de miles de dólares.

Dejándose seducir y, haciéndose de “la vista gorda”, al permitir toda clase de violencias a nuestra madre tierra y sus discursos naturales.   

Lamentablemente la tierra sufriendo los embates de las avaricias eco-suicidas de criaturas dignas y salidas del capítulo de los últimos días que consigna la Biblia, es decir, del Apocalipsis.

¿Cómo explicar, según encuestas  de que México es de los países que encabezan los países más felices del mundo?

Me parece que la “felicidad” del mexicano  también es un sentimiento pobre, muy pobre en un contexto como el que tenemos. Es decir, si el mexicano no es capaz de “sentir” la enfermedad de la democracia paranoica, entonces, dicho argumento es y, se reconvierte psíquicamente en  parte sufriente de los fundamentos de dicha pobreza estructural.

La infinidad de “serpientes” con que se topa a diario el mexicano, se las han transustancializado discursivamente en brillantes y pulidas “escaleras”, en el sentido lúdico y metafórico en que empecé esta reflexión.

De tal suerte que ha sido mediante el sistemático acondicionamiento e inducción masivo, la forma de hacer sentir una felicidad en medio de las sombras de la democracia paranoica.

Pues lo podemos comprobar fácilmente en cualquier pedazo de la realidad cotidiana; cómo “la masa” es de lo más feliz ya sea con tan sólo una gaseosa en la mano, unas papitas y, demás comida basura. Amén de las drogas, cigarros, alcohol y, demás monedas del averno moderno.

Lo mismo sucede con un partido de futbol, lucha libre, corrida de toros, telenovelas, cine basura, música grupera decadente, corrida de carros gigantes y, cualquier espectáculo proyectado por los medios de comunicación como ratos de ocio.

Es decir, la estupidez social patentizada como negocio redondo y, la felicidad del mexicano como emancipación del sufrimiento o, llegada al estado de nirvana democrática.

Ya por último, como dijo Charles Darwin:

“Si la miseria del pobre es causada, no por las leyes de la naturaleza, sino por las instituciones, grande es nuestro pecado.”

La felicidad continúa, la pobreza también…

* Víctor M. Estupiñán Munguía: Pensador por distracción Cósmica, contador de estrellas por insomnio creativo, pintor de sueños por terapia humanista, especialista en transgredir las reglas ortográficas de la Real Academia Española, con neurosis cultural debido a que no puedo crear poemas que lleguen al corazón, víctima de la libertad, democracia y ecocidio del capitalismo bárbaro, pero con licencia de la Madre Naturaleza para cortar flores y olerlas.- 

Miembro de S.I.P.E.A. (Sociedad Internacional de Poetas, Escritores y Artistas)- Sonora- “Por la paz del mundo”          victor-79@live.com.mx

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