QUIJOTES SIN SANCHOS NI DULCINEAS
Por Víctor Manuel Estupiñán Munguía*
“…Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis, enfermo, y me visitasteis,…”
Mt 25, 31-46
El sufrimiento social que hoy genera la realidad de la “democracia” mexicana, es tan grande y profundo, que los escenarios abundan para hilvanar infinidad de narraciones negras con sus hilos empapados de sangre y miseria.
Las muertes, violencia y sufrimiento social cada vez aumentan a pasos agigantados, pese a que no existen guerras en el sentido tradicional. Sin embargo, los mecanismos un tanto ocultos de la “democracia”, en este caso mexicana, cobra infinidad de muertes peor que si hubiera conflictos bélicos.
Las mandíbulas democráticas no dejan de triturar día y noche a miles de hermanos mexicanos, sobre todo, aquellos que ya no son ideales para exprimirlos. Es decir, para poder obtener de ellos la renta acumulativa, puesto que sabemos que existe la regla de que aquel que no se “discipline”, de una u otra forma, tiende a ser eliminado por la lógica del sistema.
Tanto los emigrantes, inmigrantes y migrantes, son problemas cargadísimos de dolor y sufrimientos, los cuales muchas veces también resuenan en sus familiares que dejan en la más profunda zozobra.
Ahora bien, debo de decir que hace unos 4 días asistí aquí en Sonora al Ejido “La Victoria”, gracias a la invitación que me hizo mi amigo Santiago Armenta, junto con la señora Yadira y su amiga Conni.
Concretamente asistimos al comedor para los emigrantes (“trampitas”), que allí se encuentra y, que un grupo de muy buenas voluntades tanto de jóvenes, adultos y mayores, a diario sacan adelante, asistiéndolos con los santos alimentos, junto con el “Padre Verduras”.
La verdad es que quedé sorprendido con aquellas narraciones vivientes, plasmados en las imágenes maltrechas en los lienzos de sus rostros y cuerpos, de tantos pobres y sufridos. Muchos de ellos con desnutrición crónica y, en el límite de la demencia.
De repente creí que me encontraba en Palestina en tiempos que había “caído” y, se encontraba bajo el Imperio Romano. Donde las miserias más atroces recorrían cotidianamente los pasillos de la vida, triturando a su paso a millones de seres. Los cuales posteriormente serían el verdadero centro del Evangelio de Jesús.
Pensé por un momento que se habían “salido” de las descripciones que hace la Biblia sobre ciegos, hambrientos, enfermos, cojos, moribundos, en fin, sobre la miserialización genocida, como proceso social y político.
Por otro lado, fue una experiencia muy bella el de de poder servirles aunque sea minúsculamente. Por cierto, recordé que la práctica filosófica-política de Jesús, verdaderamente era y es, el “Evangelio de los pobres” y, no “los golpes de pecho” como lo acostumbran las diversas religiones mecánicas-dogmáticas.
Además me hicieron recordar que Jesús de Nazaret también fue un migrante, así como otros maestros ascendidos que les tocó sufrir las llamas del infierno en la tierra.
Que desgracia que la clase política mexicana contribuya en gran escala a la industrialización de miles, millones de parias (incluyendo a niños), condenándolos a la desgracia y muerte, por medio de los magno-robos y corrupciones de todo tipo.
Se roban millones de pesos y dólares como si fueran centavos, mientras que millones mueren en las más espantosas miserias.
Bien, a continuación un humilde poema de mi autoría, dedicado a esas almas y cuerpos mutilados, torturados, enfermos y, que se encuentran en transición con la muerte acechándolos constantemente. Muchos de ellos, miles, desgraciadamente “no viven para contarlo”.
Puesto que son muy pocos los que logran salir realmente “adelante”, puesto que muchos de ellos llevan boletos sin retorno.
He aquí:
Quijotes sin Sanchos ni Dulcineas
I
¿A dónde van Quijotes,
armaduras de sudor,
sufrimiento y,
explotación?
¿A dónde se dirigen
cuerpos con llagas y,
heridas abiertas
por donde se asoman
almas cercenadas?
¿A dónde su ruta
sin pan ni alcurnia?
¿A dónde van señores,
almas oxidadas
por desesperanzas y,
hambres acumuladas?
Allá van en bola,
acaso bolsa de recuerdos,
cargando pus y costras
cosidas en cuerpos y,
anudadas
en piel del alma;
desgracias sumadas,
pesados polvos
vida sin aliento;
a cuestas…
bilis de equipaje,
bien doblados,
camisas afiebradas,
ensueños de fantasmas,
corbatas de mazmorras,
cobijas de silencios,
ayunos de caricias,
violencias por estrellas,
cielo por ignorancia,
de por medio,
tierra de pan y agua.
Allá van en bola,
peregrinos sin caballos
ni jumentos,
Quijotes sin carnes y
huesos,
recorriendo caminos,
colmillos serpentinos,
buscando lugar lejano,
donde dejar morir
sufrimientos con destinos,
de cuna hasta sepultura.
.Allá van en bola,
arrastrando poco o nada,
humanidad y talentos;
sin leer se volvieron locos,
sin Dulcineas murieron,
agriamente poco a poco,
entre verdes espigas y,
coronas de espinas…
Allá van en bola,
cabalgando entre
llamas de infierno,
“La bestia” de acero;
espejo dantesco,
vidrios incrustados,
lanza en costado izquierdo,
vértigo en derecho,
precipicio de su Ser;
sembradores de parcelas,
miradas filosas,
puñales con fundas
de reproches;
surcos de mala yerba,
cosecha abundante,
frutos prohibidos,
mascarillas con sumos
de hiedra negra.
II
Allá van en bola,
ojos desquiciados,
perdidos en horizontes,
conjuntivitis de locuras,
sin misericordia gorda;
cuerpos luchando por salir
del hades de la tierra,
llamas de democracia,
libertades neoliberales,
depredadores sacerdotales.
Allá van en bola,
páginas sueltas,
deshojados,
ventarrones y tornados,
vida social injusta;
bramando va bestia de acero,
acumulando tercios,
pastos humanos y,
desamores de semejantes.
¿En qué molinos de vientos
perdieron lanza y espada
de Dios alianza?
¿A dónde van hermanos
de glorias y pecados?
¿A dónde llevan cuerpos molidos,
despoblados de
sentimientos y amores?
¿A dónde van Quijotes
sin Sanchos ni rocinantes?
¿Dónde perdieron la fe y,
encantos de Dulcinea?
¿En qué rincón de sus existencias
perdieron humanidad y credo?
¿A qué puerto llevan su carguero
de penas y sufrimientos?
¿A dónde llevan corazones
escarchados y,
brotes de resentimientos?
¿Qué tierras tibias encontrarán
para trasplantar raíces
que se niegan a morir ?
¿Dónde regarán sangre
sin sabor suficiente
a vida, amor y hermandad?
Mucha sangre negruzca
rebosante de hambres y,
mala vida.
¡Contesten Quijotes
sin Sanchos ni Dulcineas!
¿Cuándo perdieron
estrellas en el camino?
¿Cuándo la tierra dejó de ser su madre y,
la luna su nana?
¿Cuándo el hermano dio la espalda y,
la sociedad la puñalada?
¿Acaso fue en su infancia o,
mucho antes,
en el vientre de su madre…?
* Víctor M. Estupiñán Munguía: Pensador por distracción Cósmica, contador de estrellas por insomnio creativo, pintor de sueños por terapia humanista, especialista en transgredir las reglas ortográficas de la Real Academia Española, con neurosis cultural debido a que no puedo crear poemas que lleguen al corazón, víctima de la libertad, democracia y ecocidio del capitalismo bárbaro, pero con licencia de la Madre Naturaleza para cortar flores y olerlas.-
Miembro de S.I.P.E.A. (Sociedad Internacional de Poetas, Escritores y Artistas)- Sonora- “Por la paz del mundo” victor-79@live.com.mx
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