POLIGRAFO DETERMINARÁ QUIEN MIENTE

Beatriz Paredes asume reto de César Nava; aceptan someterse a la prueba del polígrafo

Zafarrancho entre PRI y PAN acaba en vituperios a Calderón

El michoacano “se robó la Presidencia”, afirma el diputado coahuilense Moreira Valdés

Diputada panista prende la mecha al acusar a Peña Nieto de haber matado a su mujer

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Por segundo día consecutivo, el debate en la Cámara de Diputados se centró en el acuerdo firmado por PRI y PAN sobre la aprobación de impuestos a cambio de no formar coaliciones en el estado de MéxicoFoto Marco Peláez

Enrique Méndez y Roberto Garduño

Periódico La Jornada
Jueves 11 de marzo de 2010, p. 3

La fractura de la histórica relación PRI-PAN arrastró ayer a los dirigentes de ambos partidos, Beatriz Paredes Rangel y César Nava Vázquez, a aceptar someterse al detector de mentiras para que se sepa quién no dijo la verdad sobre el acuerdo firmado en Gobernación para evitar la alianza electoral en el estado de México a cambio de aumentar los impuestos.

Si el martes los priístas se solazaron en llamar mentiroso a César Nava, ayer el presidente del PAN se presentó en la sesión ordinaria de la Cámara de Diputados para acusar a Beatriz Paredes de admitir el incremento del IVA y el ISR como trueque para abortar una alianza entre la derecha y la izquierda en la entidad mexiquense.

“Es la oportunidad para desenmascarar a quienes siguen mintiendo y siguen representando la cultura del fraude, la falsificación y el engaño”, espetó Nava.

El discurso del dirigente panista, a diferencia del que Paredes pronunció la víspera, fue interrumpido por priístas que no se detuvieron en el tono de los calificativos: “¡Mentiroso, ladrón, corrupto, borracho, farsante, Pinocho! Y, otra vez desde el Bronx tricolor: “¡Puto!”

En esa vorágine, el ex secretario particular de Leonardo Rodríguez Alcaine, Francisco Moreno, se plantó al pie de la tribuna y mientras se llevaba ambas manos a los genitales, le gritó a Nava: “¡Te faltan güevos!”

El rencor de la bancada priísta se manifestó con expresiones que no se habían pronunciado en tres años. Rubén Moreira Valdés afirmó que Felipe Calderón “se robó la Presidencia. Es usurpador e ilegítimo. Su gobierno ya se acabó, está encerradito en Los Pinos rodeado de guardias de seguridad”. Y los priístas soltaron la cantaleta: “¡Espurio, espurio, espurio…!”

La gota que derramó el vaso fue la intervención de la legisladora panista María Pérez de Tejada, quien desde la tribuna acusó al gobernador Enrique Peña Nieta de la muerte de su esposa, Mónica Pretrelini.

Óscar Levín Coppel, enviado por Beatriz Paredes, delimitó la fractura: “La diputada vino a la tribuna a decir dos provocaciones claramente, que dinamitan las posibilidades de gobernabilidad, no sólo en la Cámara de Diputados, ¡sino que dinamitan las posibilidades de gobernar el país!”

Al inicio del áspero debate que se prolongó más de cinco horas, en el que intervinieron 135 oradores, Beatriz Paredes cuestionó desde su curul a César Nava:

“No puedo hablar con el señor Nava. ¿El secretario de Gobernación (Fernando Gómez Mont) miente cuando él fungió como testigo para construir gobernabilidad en el país?”

El presidente panista reviró con una invitación para que ella, junto con Peña Nieto, debatan para saber quién tiene la verdad, y se regodeó en el yerro de los priístas al ubicar, el martes, una piñata de Pinocho en las curules del tricolor.

“El miedo de Peña es proporcional a su mentira. ¡Ese Pinocho estuvo bien sentado ayer! Setenta años de mentira, de falsificación y de fraude no se borran con un copete y con gel.”

Obsequioso, el coordinador del PVEM, Juan José Guerra Abud, aseguró que Nava no tiene nivel para debatir con el mandatario mexiquense. De inmediato, el dirigente panista lo dejó callado: “Qué bueno que el gobernador tenga adeptos y adictos. Eso habla de su nivel y de su posibilidad de cooptación e influencia”.

Competencia de oprobios

David Penchyna Grug, del primer círculo de Paredes, defendió que el PRI votó el paquete fiscal a pesar de no estar de acuerdo con él, y señaló con el índice a Nava: “Se lo dije cuando aprobamos el aumento al IVA, y con gran cobardía, retractándose de lo que había votado 24 horas antes, quiso inculpar al PRI de ese incremento. Y se lo ratifico: ¡es usted un cobarde y un mentiroso!”

Víctor Manuel Castro Cosío, del PRD, calificó de despropósito que los antiguos aliados negociaran la ruina de la economía nacional. “Hacer públicos sus vergonzosos acuerdos no es por el bien de México. ¡Avergüéncense de firmar acuerdos! Porque cínico es el que firma y se retracta”.

El grueso de la batería para rebatir a Nava provino esencialmente de la diputación mexiquense, que coordina Emilio Chuayffet Chemor.

Héctor Guevara acusó a Nava de padecer alcoholismo y de “meterse en las tardes a un embotellamiento”, y aceptó el lance de los panistas que, desde sus curules, retaron a Beatriz Paredes a someterse a la técnica criminológica del polígrafo.

El priísta se dirigió a la presidenta de su partido para que ella le comprara la idea. “Me aludió el diputado y estoy absolutamente dispuesta a cualquier tipo de prueba. Absolutamente dispuesta, y ojalá otros funcionarios también lo estén.”

César Nava se sumó. “Fui también aludido y respondo lo mismo: estoy dispuesto a someterme al polígrafo y a cualquier instrumento de control de veracidad. El día, en el lugar y la hora que señalen la diputada Beatriz Paredes y Peña Nieto”.

En una intervención que por las constantes interpelaciones se prolongó más de media hora, Héctor Guevara incitaba, divertido, a que el pleno le preguntara una y otra vez. Y la emprendió de nuevo contra César Nava:

“Usted, diputado, como la Chimoltrufia, como dice una cosa dice la otra. Mire, dígale también al mentiroso mayor, Felipe Calderón, que se sujete también al polígrafo”.

Sofía Castro Ríos, desde el Bronx priísta, pidió que además del polígrafo a Nava y a Calderón “también se les haga la prueba del alcoholímetro”.

El perredista Mauricio Toledo se mofó de los dirigentes de PRI y PAN: “¿Y quién les va a aplicar la prueba? ¿Acaso el extraordinario procurador Arturo Chávez? ¡Quiero ver esa foto! Ja-ja-ja-ja-ja”.

Pedro Ávila Nevárez, priísta disidente, reprochó a su propio partido: “Es denigrante y vergonzoso que hablemos aquí del polígrafo, que estemos tratando aquí de que comparezcan fulano y sutano. ¡Venimos a dar aquí un circo romano, como si fuéramos buitres! Le estamos dando un espectáculo denigrante al pueblo mexicano, alegando vaguedades en lugar de preocuparnos por los niños que afuera mueren de hambre, por las mujeres que no tienen casa. ¡Por los impuestos que cada mes Calderón sube!”

Hasta entonces, el encargado de la mesa directiva, Javier Ramírez, del PAN, se había mantenido lejos del debate. Y cuando comenzó a manipular el uso de la tribuna, el priísta Ignacio Rubí Salazar, también del estado de México, lo amagó con promover su destitución. Fiel a su estilo, Ramírez respondió: “estoy a sus órdenes, señor”.

Paredes envió la batería pesada de la burbuja priísta a la tribuna. Óscar Levín emitió una lamentable declaración: “La alianza pervertida, casi gay, que tienen entre el PRD y el PAN, y miren que yo tengo una gran admiración por los gays, tan extraña, tan extraña…”

Enoé Uranga no dejó pasar el tinte homofóbico del discurso de Levín. “He sido insultada por el diputado y tengo que exigirle, a él y a cualquiera, que de ninguna manera se utilice el ser lesbiana o gay como insulto. Es simplemente una preferencia sexual, la mía como la de él. Por cierto, la mía elegida”.

Armando Ríos Piter, del PRD, fue el primero en llamar a la reflexión para debatir los grandes problemas nacionales y no abonar a disputas inútiles.

Paredes aprovechó el señalamiento para deslindarse de cualquier responsabilidad personal en la negociación con el gobierno de Calderón. “Rechazo categóricamente que se pretenda involucrar a cualquier autoridad estatal con el comportamiento de la presidenta de un partido político. El convenio que se suscribió lo único que señala es el beneficio de la población mexiquense”, argumentó.

Rubén Moreira, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, aseguró que Felipe Calderón inició mal su mandato. “Se robó la Presidencia de la República. Se la llevó, porque no era de él. Porque no ganó, porque es cierto que es espurio el señor presidente de la República.

“Las cosas iniciaron mal y van mal. Hoy la economía está destrozada. El presidente Calderón empezó enero con cien víctimas de la delincuencia organizada. Ahora, en un solo mes, son mil. Está ensangrentando esta nación. Sí, somos la generación del no los que le decimos a Calderón: ‘no vendas la patria, tú no eres legítimo. ¡Te robaste la Presidencia de la República!’”

País en decadencia: Muñoz Ledo

Porfirio Muñoz Ledo, del PT, subió a tribuna y trató de reorientar el debate: “Con respeto vengo a pedir que cese la degradación política. Estamos realizando el sueño de los poderes fácticos. Un Congreso degradado y una clase política que parece cancelar la vida electoral para el cambio en este país.

“Este debate debe ser histórico aunque se borre de las actas, porque se ha reinstaurado la discusión política como eje de la vida parlamentaria, sacrificada en favor de una falsa gobernabilidad, fundada en el cochupo, en los acuerdos clandestinos y en la traición a los intereses del pueblo de México. No me referiré a persona alguna. Los árboles, aunque estén torcidos, no dejan ver el bosque, y el bosque, en este caso, es la profunda e insondable decadencia del país.”

Las ideas de Muñoz Ledo no hicieron mella en Alfredo del Mazo Maza, del PVEM, hijo del ex gobernador mexiquense Alfredo del Mazo. Solícito con su jefe político, se encaramó en el barco priísta. “El nuestro es pleno y franco respaldo al PRI. Pleno y franco apoyo, credibilidad y confianza a la diputada Beatriz Paredes y el gobernador Peña Nieto. La alianza del PVEM y el PRI está más viva que nunca”.

El panista Guadalupe Robles Medina sacó unas monedas del bolsillo de su pantalón y caminó hacia la bancada verde. Arrojó el puñado a Del Mazo, quien se quedó inmóvil.

Pablo Escudero Morales, vicecoordinador del PVEM, llamó la atención de Javier Ramírez. “Que quede constancia que se acercó un diputado, cobardemente, a aventar monedas. Ése es el nivel del debate; que venga a recogerlas y ofrezca una disculpa.”

El debate de cinco horas empezó con la votación de un punto de acuerdo para que la Secretaría de Seguridad Pública revise las aportaciones en esa materia para los municipios, tema que se dejó a un lado para el cobro de las facturas entre el PRI y el PAN.

Cuando la mesa directiva hacía el conteo de los votos, César Nava se retiró del salón de plenos como llegó, en medio de un coro priísta: “¡Pinocho, Pinocho!”

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