RENUNCIA RUTH ZAVALETA

Renuncia a la militancia del PRD
Ruth Zavaleta Salgado
26-Nov-2009
No lo hago motivada por el chantaje de no tener un cargo o una candidatura, no lo hago porque los resultados electorales demuestren nuestro declive ni porque pretenda desde afuera golpear y vulnerar.




Mi participación política se inició en 1986 cuando me sumé a la huelga universitaria encabezada por el CEU y milité en el grupo Punto Crítico. Con la idea de construir un nuevo régimen político en México, participé en 1988 en el FDN y fui miembro fundador del PRD, en 1989.

El trabajo de activismo social me permitió liderar el movimiento de Los Arenales, en la delegación Venustiano Carranza, una zona donde se ubicó a damnificados de los sismos de 1985.

Los noventa fue una época dura para quienes militábamos en el PRD y disputábamos los procesos electorales a los candidatos del PRI. En 1996 me integré al grupo encabezado por René Arce para competir en las elecciones internas por la presidencia del PRD en el DF y comencé a involucrarme más en la vida política del partido.

De 1996 hasta principios de 2000 fui secretaria de Desarrollo Social y de Finanzas en el PRD estatal y, en 2000, fui elegida diputada de la Asamblea Legislativa por el XXXI Distrito de Iztapalapa; luego, de 2003 a 2006, fui elegida jefa delegacional de Venustiano Carranza.

En 2006 encabecé la lista plurinominal de la cuarta circunscripción para diputada federal y, gracias al apoyo del partido y, principalmente, de Nueva Izquierda, fui vicepresidenta y presidenta de la Mesa Directiva de la LX Legislatura en la Cámara de Diputados.

Desde 1997 soy consejera y congresista estatal y nacional y participé por ello en las discusiones y decisiones que ahí se dirimían. Esto me hizo ser testigo privilegiado de la transformación del PRD y parte de una mayoría que deseaba un partido moderno dispuesto a luchar electoralmente, pero congruente para que, pasadas las elecciones, lográramos los acuerdos necesarios con miras a fortalecer los cambios formales y las instituciones que se requerían para consolidar la democracia.

Creí en un partido solidario, moderno, eficaz y eficiente, que impulsaría los acuerdos para construir un proyecto de nación que beneficiara a las mayorías. El PRD ha tenido una importancia fundamental en mi vida y agradezco a toda su militancia y, principalmente a los compañeros de Nueva Izquierda, que me hayan dado la oportunidad de presidir la Mesa Directiva de la Cámara Diputados de agosto de 2007 a agosto de 2008, una experiencia que marcó, con mayor énfasis, mi convicción y mi lucha para fortalecer la vida institucional del país.

Hoy, la concepción de la nueva izquierda por la que luchamos en el PRD fue desplazada por la de seguir dependiendo del candidato en turno. Se renuncia al fortalecimiento regional y la estrategia de fortalecimiento institucional. Se cambia el diálogo por la estridencia y se ha privilegiado la descalificación y la agresión y no el razonamiento y la solidaridad. Ante ello, el partido disminuye su competencia electoral y su definición de institución de acuerdos y pierde credibilidad y confianza de los sectores mayoritarios.

El día de hoy presento mi renuncia a la militancia partidaria en el PRD y aclaro que ésta se da en un momento que no afecta su camino: no lo hago motivada por el chantaje de no tener un cargo o una candidatura, no lo hago porque los resultados electorales demuestren nuestro declive ni porque pretenda desde afuera golpear y vulnerar. Tampoco lo hago porque pretenda integrarme a ninguno de los partidos existentes. Lo hago convencida de que el camino que toma el PRD no conduce a la construcción de la izquierda que requiere el país y los ciudadanos que han confiado en él.

Lo hago porque creo en la democracia como un método para tomar decisiones, dirimir diferencias, actuar con transparencia y con ética y construir un futuro mediante la paz y los acuerdos; porque creo que es el momento de apostarle a construir un nuevo pacto nacional a base de un gran acuerdo entre los diferentes actores políticos, económicos y sociales de nuestro país, en beneficio del pueblo.

Estoy convencida de que la humanidad tiene dos expresiones del pensamiento y hay que lograr que se unan: la del liberalismo político que promueve las libertades de hombres y mujeres, y las del socialismo democrático que busca la igualdad de oportunidades para todos, es decir, la socialdemocracia que en América Latina tiene nombre: Lula da Silva en Brasil, Michelle Bachelet en Chile y, muy pronto, estoy segura, Pepe Mújica del Frente Amplio Uruguayo.

Seguiré luchando por una sociedad justa e igualitaria, equitativa y libre para hombres y mujeres, lucharé por construir un espacio que conjunte diferentes actores políticos y sociales interesados en consolidar la democracia por medio de las instituciones y apegados a la legalidad, incluso aspiro y lucharé por un cambio de régimen que permita generar un verdadero equilibrio de poderes, el fortalecimiento del federalismo y la integración plena del municipio al Pacto Federal.

Finalmente, sirva la presente para desear lo mejor al partido, a los simpatizantes y a los militantes: deseo que logren la refundación, que mejoren sus perspectivas y que nuestros futuros encuentros sean fraternales y podamos conjuntar esfuerzos para lograr la sociedad justa que soñamos

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