CLAROSCUROS

José Luis Ortega eNLACE 212 Vidal LOS DIAS DEL ESPANTO Ya pasaron los Días de Muertos, bienvenidos a la realidad.Habrá un pequeño respiro, noviembre siempre es así.La gente empezó a gastar y continuará haciéndolo; se preparará para diciembre, sus posadas y para la Navidad.Son días de nostalgia y vienen los momentos del recogimiento espiritual para unos y de la pachanga para otros.Noviembre es la temporada de las ilusiones porque pensamos que diciembre, con el pago de aguinaldo, nos permitirá salir de deudas y dará pie a un mejor inicio del año que sigue.No soy pesimista. Nomás retomo algunos datos.En la crisis de 1994-1994 el erario público debió enfrentar una falta de liquidez del sistema bancario que representó la aplicación de recursos públicos por el orden de los 552 mil millones de pesos.Eso fue el FOBAPROA.En medio de aquella maniobra que se reflejó en falta de dinero para obras públicas, educación y salud de los mexicanos, los grandes capitales actuaron con el cinismo de siempre.BANAMEX fue vendido al City Group en 14 mil millones de dólares y su dueño Roberto Hernández y sus socios no pagaron impuestos por la transacción.Habían sido salvados con nuestro dinero, se convirtieron en más millonarios de lo que eran y libraron el pago de impuestos por recovecos legales.Para el 2010, el gobierno federal calcula un déficit fiscal de 300 mil millones de pesos.Hacienda no contará con ese dinero como consecuencia de la recesión que vive la economía mundial y que en México tiene a uno de sus protagonistas, por el mal manejo de su dinero durante décadas.Sólo en el 2009 disminuyeron dos fuentes de ingreso clave: el turismo que se fue al suelo por la Influenza y las remesas de nuestros paisanos ilegales en Estados Unidos.A todo ello se suma un tercer factor: la disminución en el precio internacional del petróleo agravado por la caída en la producción de crudo en Cantarell, durante años nuestra primera fuente del energético.La pérdida de poder exportador de nuestro petróleo hacia Estados Unidos, cliente que cada vez nos compraría menos, podría ser una parte del origen del hueco de los 300 mil millones de pesos del gobierno de Felipe Calderón, se piensa.La economía de nuestro gobierno depende del energético y la reforma estructural que se requiere para volver eficaz lo que queda de PEMEX no aterriza.Añadamos que nuestra base gravable en el terreno fiscal es pequeña y mientras los países de economías sólidas tienen ingresos promedio del 15% de impuestos que surge de su Producto Interno Bruto, en México apenas cobramos el 11%.Peor aun, la mayor parte de esos impuestos provienen de las clases media y baja, porque un sector importante de la clase alta evade esa contribución.En Veracruz, como en todo el país, los Ayuntamientos vieron disminuidas sus participaciones federales mes con mes.Malos administradores, la mayor parte de ellos suelen aplicar en la cuenta corriente (sueldos y pago de servicios como energía eléctrica, teléfono, entre otros aspectos) recursos que son para el desarrollo, es decir para la obra pública, para la salud, para la educación y al final de cuentas para generación de empleos.El resultado, a punto de cerrar el año, es que aun los ayuntamientos más disciplinados, más eficaces, sencillamente se endeudaron para libra el vendaval: pagarán aguinaldos y programan obras sólo que parte del dinero proviene de la banca no de la Secretaría de Hacienda, porque ésta, sencillamente, no tiene modo de cubrir sus compromisos.Hay ayuntamientos que están peor: desorganizados, sin dinero para pagar aguinaldos, obligados a media administración a despedir gente, con la obra pública paralizada y rezando por préstamos que no saben sin llegarán.Coatzacoalcos entra en la primera lista: en la de los ordenados pero que debieron acudir al banco para garantizar la continuidad de la obra pública.Minatitlán es una mezcla cruel de los grupos conceptos: perdió un pleito (en forma injusta pero lo perdió) con la empresa Comunicaciones Cibernéticas, responsable de atender el rubro de la basura y la sola atención a una eventual solución de ese asunto ya es un distractor grave para sus finanzas.A todo, sumemos la polémica por un préstamo para la construcción del puente de Capoacán, obra que costará demasiado dinero comparada con el beneficio que dejará, según sus críticos.Los municipios pequeños, como los de la Sierra o los de los llanos acayuqueños, entre muchos otros, tiemblan por el próximo pago de aguinaldos.Forman parte de una tómbola y algunos la librarán, pero otros no.Ante todo este panorama ha llegado la noticia de los impuestos a la alza.La clase política, toda ella, mintió alrededor de esa estrategia.El Presidente fue sincero: sin aumento de impuestos el 2010 sería peor para la hacienda pública.No habrá más dinero de los ilegales; no se prevé un buen precio para el petróleo y ese tema siempre es un volado; el turismo cerrará el año casi muerto y empezará el que sigue igual.La cuestión es que los nuevos impuestos en efecto generarán más ingresos para el gobierno federal, pero no necesariamente generarán más empleos y desarrollo en la sociedad, que es lo que más urge.Pagaremos más impuestos a Hacienda, pero perderemos más empleos y obras e inversiones y la crisis en ese sentido podría agravarse.Ningún dinero alcanza para tapar los dos boquetes: ni el de los 300 mil pesos que le faltan a Felipe Calderón ni el del empleo y la mejoría de vida que le faltan a la sociedad.De la violencia ya ni hablar. Se trata de un fenómeno ligado a todos los procesos aquí descritos, pero merece texto aparte.Ya va a llegar diciembre y sus posadas, ya va a llegar también la Navidad…dice una canción de la Sonora Santanera.Lo siento, pero ya estamos instalados en el final de un año terrible para la economía, tanto la pública como la particular y de los días de muertos hemos pasado a los días del espanto y si aquellos fueron nomás tres, los que vivimos alcanzarán para cerrar el 2009 y para abrir el 2010.

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