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jueves, 27 de julio de 2017

LAS NOSTALGIAS DE TARZÁN








Las nostalgias de Tarzán
                                                                                   Por Víctor Estupiñán Munguía*



“Rascad al hombre civilizado y aparecerá el salvaje”
Arthur Schopenhauer

El cine nos ofrece la oportunidad de recorrer imaginarios y practicar el psicoanálisis cultural. Ahora bien, más allá de la clásica ficha técnica sobre nombres de actores, dirección, efectos especiales o de la trama utópica sobre la oposición al esclavismo y al mercado negro de diamantes, fortaleza y, los poderes mágicos sobre los animales; me detengo a analizar  algunos meta- mensajes que subyacen en la narrativa del “hombre salvaje”.
Los fundamentos del personaje son las indefiniciones, gestador de un símbolo doblado hermenéuticamente; donde  el verdadero sustrato del personaje es la dicotomía entre lo civilizado y lo salvaje. Por ello los enemigos mortales de Tarzán son el espacio y el tiempo; pero no sólo en la trama explícita sino también en la implícita, como criatura en evolución que lucha entre 4 identidades opuestas.
Vemos como Tarzán ha perdido el camino de “volver a la patria”  (etimología griega “nosteo y algeo”), sin embargo, por debajo de la territorialidad formal y temporal, gotea otra de tipo filosófico. Tarzán no se encuentra satisfecho de ser hombre ricamente trajeado de Londres, tampoco de ser descendiente de Gorila y andar semidesnudo
.

La lucha por definir su verdadera condición, la Ítaca, es lo que lo esclaviza.  El infierno es que ni es hombre ni simio, se encuentra entre las rejas de la indefinición ontológica.
 La nostalgia y aflicción que sufre Tarzán lo convierte en un personaje sacrificado, torturado por la peor de las ansiedades: la doble indefinición de desterritorialidad ontológica. Vive y muere en el límite del agobio de vivir civilizadamente en un cuerpo semi-animal o en su defecto, animalmente en la de un semi- hombre. La riqueza propuesta por el personaje es doblemente antropológica existencial.
Tarzán es huésped de la locura de lo definido-indefinido y de lo  “adentro” y de lo “afuera”; todo el patrimonio animal no logra definirlo, tampoco el humano. El círculo no logra cerrarse del todo. Su cerebro lucha por exigirle la evolución de las especies, al tiempo que lo perturba con el encanto de la involución de los  mamíferos. Londres vs. selva, mamífero vs. homo sapiens; estos son los 4 vectores que conforman el diagrama de la encrucijada.
Los lazos genéticos primarios se encuentran destrozados, confusos, la frontera entre la intensidad de un límite contiene al mismo tiempo la abertura y lo encerrado. La territorialidad y el desarraigo. La bestia encerrada en lo civilizado y, este aullando a pulmón abierto por reencontrar el camino de vuelta.
Lo que posibilita pensar en su sufrimiento medio humano es su sed de venganza de su madre-gorila, (“Ella era mi madre”), esta meta-metáfora lo ubica como descendiente y heredero superior en la casta evolutiva, al tiempo que lo sucumbe  en lo más profundo como animal afirmativamente.
 Un dato importante es que casi ningún  superhéroes asesina; en cambio Tarzán irrumpe como asesino del adolescente, hijo del jefe indígena; lo que lo hace sumamente humano y salvaje. Terrible burgués y salvajemente asimétrico. El símbolo sometido a espaciar y temporizar para así poder ser devorado por el personaje que se debate entre la locura instintiva del mundo animal y, la esquizofrenia civilizada.
Las 52 películas y las 7 series de tv  hasta hoy, nos muestran proyectivamente la obsesión humana por la problemática que todos cargamos como especie y, que no terminamos de resolver entre las cargas genéticas en rebeldía de lo humano y lo animal. Tarzán no sólo es veladamente un colaboracionista del colonialismo, sino también colaboracionista 
Donde quiera que se ubique, su Ser la siente perdida, ausente, claroscuro, derrotado bajo el signo de la inasequibilidad y la nostalgia. Arrojado de los brazos de su madre gorila a los de su esposa, se aferra en dichos personajes femeninos y, su identidad se resignifica obteniendo nuevos fundamentos vitales . Su psique se encuentra difuminado entre el “ayer” de varios cientos de miles de años y su “hoy”. No existe definición, sino identidad a lo indefinido, a lo ambiguo, atrapado en la nostalgia circular de la nada. Su límite es lo incierto, frontera de lo abstracto. Síntesis de metanostalgias.  

Víctor M. Estupiñán Munguía: Artesano de la palabra, escultor de ideas, danzante de emociones, arquitecto de sentimientos, pensador por distracción Cósmica, contador de estrellas por insomnio creativo, pintor de sueños por terapia humanista, especialista en transgredir las reglas ortográficas de la Real Academia Española, con neurosis cultural debido a que no puedo crear poemas que lleguen al corazón, chingólogo, sonorólogo, víctima de la libertad, democracia y ecocidio del capitalismo bárbaro, pero con licencia de la Madre Naturaleza para cortar flores y olerlas.-  Miembro de S.I.P.E.A. (Sociedad Internacional de Poetas, Escritores y Artistas)- Sonora “Por la paz del mundo”           victor-79@live.com.mx

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