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sábado, 3 de junio de 2017

PARÁMETROS




Parámetros / "La pagua Morris"...


Por Edy Pintor

Recuerdo perfectamente a Carlos Morris Torre cuando usó el terror delincuencial en contra de  unos amigos periodistas en la capital del estado.
Inclusive, existe un dato asentado en una demanda en contra del ex coordinador de comunicación social del ex gobernador ante la PGR,  por parte de estos mismos periodistas y donde se observa el trabajo de los denominados “bots” al servicio de la familia real, incluyendo al hoy diputado local.
Los “bots” a los que se hace referencia, llegaron a amenazar con violencia a los estos periodistas investigadores.
Vinieron eventos que nos pusieron a meditar y pensar en los alcances delincuenciales del tal Morris Torre (a) “El aguacate Morris”.
El hoy diputado, estaba henchido y enfermo de poder. Tanto era, que hasta algunas destacadas activistas del PRI en el estado, presumían ser parte del harén de este ñoño.
Mis amigos editores,  le publicaron las fotografías de sus fastuosas y faraónicas vacaciones en Dubái, Emiratos Árabes con cargo al erario tamaulipeco.
Aquellos textos redactaban a la perfección la estampa del nieto consentido del doctor Torre López.
El aguacate Morris –así fue motejado porque sus familiares y especialmente su abuelo querían hacerlo madurar a pellizcos y a apretones -, fue alcahueteado por su propio abuelo para que cortejara y conquistara a la ex novia de Rodolfo Torre de la Garza (“La Barbie”). Hoy esposa de Morris.
Morris ignora que el PRI y en especial sus tiempos de gloria es un amargo vestigio. Que su lugar en el congreso de Tamaulipas es solo el resultado de la suerte de haber nacido con uno de los apellidos del bien querido y finado Rodolfo Torre Cantú. No se ha automedido en su justa dimensión: es el clásico “ñoño bueno pa’ nada”.
Ya tuvo el descaro y el sacrilegio para lo que un día fueron los actores políticos de peso en el PRI y pretende proyectarse como un activo del partido apoyando ‘figuras emergentes’, mismas que, han vinculado a la actual dirigencia del PRI Estatal con la delincuencia organizada y como brazo político y operador del anterior gobernador y a la vez, con cierta ingenuidad doméstica están ponderando sumar “el apoyo” del sobrino de este, quien es casi comprobado delincuente político.
El poder de opinión o intervención de Carlos Morris, en su casi extinto partido, se ha reducido a la nada. Su tío no representa más el poder en el estado.
El mote del “El aguacate Morris”, ya se redujo a simple “pagua”...

Muchas gracias y hasta pronto…

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