PALABRA DE MAFIA, HACIA UNA NARCOLOGÍA MEXICANA

cochiloco-infierno

 

Por Víctor M. Estupiñán Munguía*

“…la cultura es un medio de comunicación, porque el lenguaje es un medio comunicación (sic). Podemos decir que a partir de una teoría de la cultura o el idioma, o cualquier otra herramienta simbólica, puede desarrollar una filosofía de consenso.”

Pierre Bourdieu (El énfasis es mío).

LA PALABRA  NARCOTIZADA

Antes era común escuchar para sellar un compromiso:  “palabra de hombre” o “palabra de mujer”, como fórmula de una filosofía donde la palabra tenía un determinado compromiso de género.Hoy, la palabra de moda, la palabra vigente de acuerdo a los tiempos de suma violencia, es la palabra de la mafia, del narcotraficante, es decir, la palabra  amafiada.

Palabra enferma que dennota y connnota violencia y un estado de cosas, propias de la vida  mexicana en crisis general.

Sin lugar a dudas, los mexicanos estamos “viviendo” un proceso donde el narcolenguaje está siendo productor de una realidad que se muerde la cola, como círculo vicioso.Puesto que la realidad narca exige un sistema de palabras o una conceptualización para crearla, nombrarla y también traficar con ella. Esta a la vez determina la circulación de ideas, pensamientos, sentimientos, juicios de valor y, por supuesto, conductas violentas.

Socializándose inmediatamente de forma extraordinaria, en una realidad de miseria, la cual está tocando fondo con las cadenas de injusticias, impunidad, violencia, corrupción, hambre y desempleo, entre otros.

NARCOSEMÁNTICA

Todo este proceso de desmoramiento de la realidad concreta, también se reproduce apalabradamente (a-palabra-da-mente=“mente apalabrada”), narcosemánticamente es lo que ha determinado todo una narcocultura mexicana.

Dice una regla muy conocida que: “somos lo que pensamos”, pero le agregaría de que también “somos lo que hablamos”. Debido a que pensar y hablar es parte del mismo proceso dialéctico. Por lo tanto, “pensamos hablando y hablamos pensando”.

Hoy, el modelo tradicional de hablar, oír, pensar, sentir y actuar,  han sido trastocados por la nueva cultura con presencias de muertes, drogas, corrupción,inpunidad, injusticias, desocupación,alcoholismo, hambre, miseria, enfermedades y, una interminable lista de problemas sociales.Verdadera epidemia que azota desde hace un siglo a las masas empobrecidas, miserables en extremo.

Sin embargo, todo este estado de miseria acumulada, se ha atomizado en el cataplasma “milagroso”, para la reconversión de miles de jóvenes al nuevo “mundo narco”, el cual les promete bajo un falso espejismo, lo que el Estado no puede brindarles y, a lo que está obligado.

Llegando a la conclusión de que el narcolenguaje es productor de realidad cotidiana y, la realidad cotidiana productora de narcolenguaje.Así, el círculo narcocultural se ha cerrado por dentro, no teniendo principio ni tampoco fin, mientras que no se cuente con verdaderas alternativas que ataquen las causas, no los efectos.

Se debe atender la esencia, no el fenómeno, desgraciadamente se ha venido atacando al delincuente, no al delito en sí como problema social de fondo.Esta ha sido una errónea constante del Estado por muchas décadas y, también sistemas de gobiernos.

Asistimos a la nueva construcción de la realidad mexicana, mediante la filosofía del sometimiento profundo, es decir, mediante la elaboración neurosociolinguística.Todo un dispositivo propositivo para re-crear y re-nombrar la realidad social.

Ya hemos sido testigos del nacimiento de una narcosociolinguística, a la par del nacimiento y hegemonía de la actividad del narcotráfico, a lo largo de toda la república mexicana.Esta la debemos comprender como aquella que se encuentra “circuitada” a una plantilla o red social, que define y construye procesos sociales del lenguaje, formas de divertirse y ocio. Por ejemplo, “juegos de nintendo” y narcovideos, donde se rafaguéan, se mutilan y se descuartizan a los grupos opositores; así como también música como los famosos “narcocorridos”, ropa como las  “narcocamisas polo”, etc.

Así, la emergente “cultura amafiada” está sembrando raíces cada vez más profundas en toda la república mexicana, puesto que ya cuenta con un nuevo argot, impregnando e impactando profundamente toda la realida social. Este nuevo lenguaje es el que se ha posicionado de forma extraordinaria en la cotidianidad mexicana. Siendo una fuerte propuesta en su uso, para las nuevas generaciones mediante su utilización y socialización constante.

Todo un estilo de vida es el que ha nacido como fuerte propuesta para los jóvenes desesperanzados y atrapados en un proceso de miserialización sin precedentes, donde el neoliberalismo tritura por igual al hombre que al planeta.

Por ello, la filosofía narca como violencia simbólica cada vez consensa más, sobre todo a los jóvenes en un país sin futuro hasta hoy día.Que generalmente sólo les tiene guardado en el mejor de los casos, subempleos con “salarios mínimos” de sesenta pesos díarios, ¡salarios de miseria estatuidos por la Ley Federal del Trabajo!, como quien dice, la explotación institucionalizada.

Ante dicha realidad humillante, condenatoria, la cultura del narco se ha presentado como una variable más para los millones de jóvenes que no tienen nada…ni siquiera un futuro, ni un horizonte de esperanzas bajo un cielo despejado de miserias sociales. En su lugar, un cielo negro que conmueve a cualquiera.

Así, poco a poco se ha venido constituyendo (y se sigue haciendo), una realidad o mejor dicho, una narcorealidad, a través de la cultura de la palabra. Al palabrar, tomando como materia prima conceptos que conllevan un contenido y una presencia real de sangre, violencia y corrupción de todo tipo, estamos afianzando y recreando una cultura pronunciada, lenguajeada, comprometida con dicha realidad caótica.Pero también la familiaridad exige sus lazos de sangre, haciéndonos parientes con la habitualización cultonarcolingüística.

Sus influencias seguramente harán el trabajo sucio en los cerebros de las nuevas generaciones atrapados entre las más grandes de las miserias, tanto de condiciones materiales como las espirituales.

Así, las palabras del sometimiento son un símbolo del nuevo poder, como quien dice, parentesco suplementario de un lenguaje que cede ante la embestida de un nuevo estilo de vida y violencia despiadada.Un nuevo modelo pronunciable, una nueva forma de decir y señalar ya desgraciadamente la narcorealidad.

En pocas palabras, somos lo que son nuestros pensamientos y nuestras palabras. Lo triste del caso es que consecuentemente, ambas, dan sentido a nuestros sentimientos y emociones.La narcocultura nos va envolviendo a todos, tribializando los valores y los sentidos de vida humanista que realmente son las que deberían de contar.

La palabra amafiada la vemos en ascenso, puesto que cada vez va tomando mayor poder.Los narcos también contribuyen enormemente a la cultura mexicana, desgraciadamente han establecido su propia “escuela de la vida”, escuela cotidiana, impregnada de palabras de acción, verbos de rojo quehacer y, acciones negras como sus oficios.

Este es el dispositivo desplegado por la necesidad de “marcar” una realidad con características de degeneración social, explotación (de exploción en sentido amplio),  de tantas décadas acumuladas, miseria “a la mexicana”. A la cual le han llenado y definido con contenidos reales,  los grupos de poder, los sistemas presidenciales y la triste clase política y sus posiciones acumulativas y rentistas  sin fin, anteponiéndolos a cualquier posibilidad de integridad y desarrollo humano.

NARCOLENGUAJE

Dicho dispositivo y manejo democrático del modelo de elocuencia sociopsicolinguística, comprenden entre muchas palabras más:

“Sicarios”, “México rojo”, “narcoorganización”, “narcopoder”, “narcosicarios”, “narcocoche”, “narcopista”, “narcoruta”, “narcoescondite”, “narcolaboratorio”, “narcovidéos”, “narcofamilia”,  “carteles”, “narcogobernador”, “narcopropuesta”, “narcograbación”, “narcofuncionarios”, “narcopolicías”, “narcolimosnas”,  “narcocarga”,  “narcocelda”, “narcoejecutados”, “narcoquemados”,  “narcoescoltas”, “ninis”, “niños sicarios”, “narcotraficante”, “narcoajustes”,  “narcomensajes”,  “narcomula”, “narcoplazas”, “narcoencajuelados”, “narcoenteipados”, “narcoencobijados”, “termomeejecutados”, “narcofosas”, “narcodescabezados”, “narcomantas”, “narcodescuatizados”, “narcovíctimas”, “narcoretenes ”, “narcotormentos”(“Tony tormento”), “narcopolíticos”, “narcocorridos”, “narcolujos”, “narcorelojes”, “narcojoyas”, “narcoranchos”, autos “narcoblindados”, “narcoaviones”, “narcoarmas”, “ narcotúnel”,  “narcolevantón”,  “narcosecuestro”,  “narcollamadas”,  “narcopacto”, “narconegocios”, “narcobarcos”, “narcoantro”, “narcoterritorio”, “narcolanchas”,  “narcoempresas”, “narcohelicópteros”, “narcofiestas”, “narcoarsenal”, “narcodólares”, “narconovias”, “narcoamantes”, “narcolabado”, “narcodinero”, “narcomansión”, “narcotúneles”, “narcomujeres”,etc., y ultimamente hasta “narcocamisetas” (¿que faltará para acuñar “narcocalzonsillos”), “narcopantalones”, “narcosacerdotes”, “narcofiestas” “narcotumbas”, “narcoobispo”, etc.

NARCOMANÍA  Y VIOLENCIA SOCIOLINGUÍSTICA

Así, se corre el riesgo de que el verbo “narquear”  pronto se encarne como cataplasma infectando y lleguemos a decir: yo narquéo, tu narquéas, nosotros narqueamos, vosotros narqueamos, ellos narquéan…conjugándolo en todos los tiempos posibles.

Como nos damos cuenta, la palabra “narco”  cada vez mayormente está tomándo a las demás palabras por sus inicios, para secuestrarlas y mutilarlas en sus significados tradicionales y, así darles una nueva re-significación. Es una especie de proceso afiliativo sociopsicolingüístico a la cultura de los narcotraficantes, una “narcodicción expansiva”, como muchas de sus balas. Su uso está resultando tan común que amenaza con expandirse y configurar un nuevo narcodiccionario y de paso, una “narcolengua mexicana”.

Recordemos que los narcos se han convertido en modelos a seguir, puesto que son los que traen mejores carros o carros blindados y de modelos recientes,muchas de las veces mejores armas, más joyas (relojes llenos de diamantes gigantes, las pistolas y hasta ametralladoras son de oro), hacen derroche de dinero, (son los que “manejan” los narcodólares al por mayor), sus millones de narcodólares pueden “comprar” a casi cualquier autoridad o mujeres de la farádula de cualquier país, pueden acumular riquezas como pocos sujeto en el mundo (recordemos al “chapo” considerado por varias revistas como uno de los más ricos del mundo), están mejor organizados que las policías y ejército, etc.,

Es decir, “los malos” se han reconvertido en “buenos” y estos, ya son “los malos” o “los tontos”, para las nuevas generaciones que no se explican las racionalidades que han sido superadas por un contexto de miseria sin presedentes.En pocas palabras, lo racional se transfiguró en irracional y, lo irracional se transustancializó en racional.

Ante todo este despliegue de capital simbólico, las nuevas generaciones se encuentran atrapados entre la narcoriqueza y la profunda miseria... de seguir así la triste realidad mexicana ¿cuál cree usted que elegirán?

Ahora bien, todo el narcoargot antes señalado, es con el que lenguajeamos y traficamos constantemente, es el que encontramos en todos los periódicos, revistas, boletines y, escuchamos amplificadamente en el radio nacional, regional, televisiones, cine, internet, etc., constituyendo el contexto lingüístico de las nuevas generaciones. Es en sí, las herramientas cognoscitivas  y perceptivas  con las que manejamos la realidad social, modelos mentales, formas mentales de profundo arraigo.

Constituyendo una especie de molde encargada de la propagandización de las actividades ilegales, una especie de marcapasos de “honorabilidad” (“narcoestatus”), para aquellos que deseen intercambiar  “cinco  años como reyes y no cincuenta años como bueyes”, como dicen en Sinalóa y, cuyo eco desgraciadamente ya lo empezamos a escuchar en toda la república mexicana.

La narcomanía continúa… mientras que la Presi-guerra es un total fracaso.

Víctor M. Estupiñán Munguía: Pensador por distracción Cósmica, contador de estrellas por insomnio creativo, pintor de sueños por terapia humanista, especialista en transgredir las reglas ortográficas de la Real Academia Española, con neurosis cultural debido a que no puede crear poemas que lleguen al corazón, víctima de la libertad, democracia y ecocidio del capitalismo bárbaro, pero con licencia de la Madre Naturaleza para cortar flores y olerlas.- 

Miembro de  S.I.P.E.A. (Sociedad Internacional de Poetas, Escritores y Artistas)- Sonora- “Por la paz del mundo”,             victor-79@live.com.mx.

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