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domingo, 9 de octubre de 2016

Y ¿CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE?

POR LA VERDAD Y LA CONFIANZA

Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo
En la década de los 70 surgió la película “Cuando el destino nos alcance”, dirigida por Richard Fleischer, --protagonizada por Charlton Heston, Edward Robinson  y Leigh Taylor que dio mucho de qué hablar en aquellos años porque, aun en el estilo de la ciencia ficción, pudo reflejar el destino de la humanidad cuando no se hace consciente y responsable de cuidar el medio ambiente y de hacer lo necesario para detener a los grupos que desde el poder, abusan de los ciudadanos a su antojo  al corromperse, enriquecerse y envilecerse, no importándoles el destino de los mismos.
Hoy cualquier comparación a lo que sucede en nuestra época, es mera coincidencia. Y vaya que lo es. Y por ello me permito hacer un juego de analogías entre fragmentos del film, comparándolos en su simbología, con la historia presente en nuestro hábitat:
Año 2022. La película se sitúa en ese tiempo y describe la situación del planeta cuando ya los recursos naturales se están agotado, aunque una élite sigue conservando sus privilegios comiendo de lo mejor que existió en el pasado y que se reserva en los almacenes privados. Para el pueblo, el único recurso para alimentarse “saludablemente” es consumir solo dos tipos de alimentos: el soylent rojo y el soylent amarillo. Y aquí hago una pausa para hacer la primera comparación.
Año 2016. El hambre azota ya a muchos países del planeta, los cultivos ya no son buenos porque el agua se escasea y la tierra ha sufrido los estragos de los descuidos del ser humano contra el ambiente. Los animales se están extinguiendo. Las poblaciones se desmoronan y muchos de sus habitantes se deciden a emprender la odisea de atravesar territorios y océanos, huyendo de las guerras, el crimen organizado, las catástrofes naturales, o simplemente en busca de oportunidades. La pobreza se agudiza y las amenazas de muerte están presentes en muchas regiones; la gente tiene miedo y el riesgo es latente. Los que dejan sus territorios, se arriesgan a un destino de solidaridad –en ciertos casos fingida—de las naciones que los reciben. Los que se quedan, se resignan a morir en cualquier momento defendiendo lo que es propio. Y el alto poder político del mundo y en las regiones, en lugar de abocarse a resolver los problemas con sensibilidad, compromiso y decisión, en el fondo sólo ofrece dádivas, observa y calcula qué hacer con los territorios que quedan abandonados para repartírselos y conquistarlos. Y los aprovechados se distribuyen los botines entre los de su misma estirpe guardando sus tesoros, que pronto se “agusanarán” sino los consumen.
Continúo en 2022. Sin embargo dentro de ese escenario lamentable para la humanidad están los buenos: el detective Robert Thorn (Charlton Heston) y su ayudante Sol Roth, un anciano profesor que le apoya en sus investigaciones y que añora los tiempos de bonanza de la humanidad, que se ven involucrados en la investigación de un crimen. Thorn asigna al anciano Roth para que analice los acontecimientos. Este descubre que la víctima era el principal accionista de la “Compañía de alimentos Soylent” y a través de las pesquisas descubre que ésta fue asesinada porque sabía toda la verdad: los alimentos eran preparados con carne humana.
Año 2016. En toda circunstancia y época, así como hay gente mala, también han existido esfuerzos de gente que sí se preocupa por lo que está sucediendo, que añora las épocas en que el mundo se movía con mejores valores y mejores gobernantes y que hace algo para cambiar las cosas. Hoy hay gente que con mucha valentía descubre las tranzas de los políticos, de los empresarios ambiciosos, de los líderes corruptos. Y esa misma gente, visualizada en las figuras de las y los luchadores sociales del presente, de los comunicadores y escritores críticos, de los políticos y directivos responsables, de los líderes religiosos sensibles, de las personas honorables que hacen las cosas bien, --con todos los riesgos--tienen el gran reto de enfrentar a esas fuerzas oscuras que amenazan continuamente que actúan cobardemente en la clandestinidad y que representan a los enemigos del hombre queriendo someterlo a su voluntad, dejando a su paso solo indignación, dolor, violencia y muerte.
Año 2022.  Los “viejos”, en ese mundo de ficción, son ocupados como materia prima para producir los alimentos de una masa poblacional que los consume porque no tiene otra alternativa para sobrevivir. Y para lograrlo, ahí está el “hogar”, un centro al que llegan las personas mayores voluntariamente y donde se les prepara para morir, proporcionándoles confort y exhibiéndoles videos del mundo antes de la devastación. Finalmente el anciano Roth—que busca morir así para poder disfrutar por última vez de un mundo que a él toco y que ya no existe--  y el investigador Thorn, ponen al descubriendo la verdad y con ello convencen a la humanidad de actuar para salvarse y cambiar su destino.
Año 2016. Hoy que es tan difícil poder alguien—en lo individual--salvar la humanidad, toma importancia la figura del “adulto en plenitud” unido al de los jóvenes. Al primero, lo veo representado por el grupo de adultos mayores experimentados que habitan el planeta —que son cientos de miles--, que en lugar de verlos como el gran peso de las naciones, deben ser tomados como la parte del saber que le hace falta a los nuevos eslabones. El segundo, representa la gran capacidad que tienen los jóvenes que traen la fuerza y el empuje pero que necesitan tener buenos ejemplos para actuar en consecuencia. Ambos pueden ser capaces de hacer despertar positivamente a esa masa humana para que se integre a la participación y elimine la resignación y la apatía. Ambos pueden trabajar en conjunto y comprometerse con las soluciones, para hacer más y con mayor rapidez las cosas a favor de todos. Los buenos y mejores siempre serán los más.
Una población de adultos mayores—que hoy domina el contexto del mundo--, con años de sabiduría, seguridad y sin amargura,  sólo puede tener el compromiso con la verdad y no puede tener miedo a corregir lo que está equivocado, como tampoco titubeará para enfrentar lo que amenace a sus descendientes. Y una juventud y comunidad preparada, positiva y organizada no puede perder el objetivo con facilidad. Por otra parte, la clase política del presente debe ser cada vez más selectiva para no cometer los mismos errores. Unir la experiencia y la ética en el servicio para actuar con visión humana; y éstos unidos a la voluntad social, son la fórmula para enfrentar con valentía a los enemigos de la humanidad en todos los contextos. Y ¿quiénes son estos enemigos?: los traidores, los corruptos, los ambiciosos, los manipuladores, los encubridores, los irresponsables, los ineptos, los envenenadores de niños y jóvenes, los asesinos de mujeres y todos aquellos que—tanto en la historia como en el presente-- les ha convenido sacar ventaja, sumiendo a su pueblo en la  ignorancia, pobreza, sometimiento, enajenación y el dolor.  
Son tiempo de que la justicia impere y se haga valer la ley con todo su peso contra los responsables de que la sociedad este así. Son tiempos de que se haga surgir la energía positiva en lo bueno de cada quien y se conjugue en favor de los territorios y de sus habitantes. Sumar a hombres y mujeres que desde sus espacios quieren ciertamente un cambio para eliminar lo malo y restablecer el orden social y político del planeta; que tengan la voluntad de reconstituir el hábitat y rescatar la armonía, la paz e impulsar las oportunidades para todos.
Ayer el film de Richard Fleischer nos conmovía y nos ponía a pensar…hoy dado que la realidad rebasa a la ficción, ya no da tiempo de pensar, hay que actuar ya con responsabilidad y eficiencia a favor de nuestro entorno para evitar que…el destino nos alcance.

Gracias y hasta la próxima.

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